Convierto sensores en decisiones. Es la línea de arriba, y también es, más o menos, toda mi vida.
Soy hijo de un ingeniero electromecánico que nunca se quedó en su área: hacía sistemas por gusto, y llegó a correr uno de los primeros servidores grandes de Counter-Strike en México. Crecí dentro de eso. Jugué Wii con él desde los tres años; a los siete me sentó frente a una PC con Minecraft, y unos primos mayores me enseñaron a moddearlo. Aprendí a construir jugando — antes de saber que eso tenía un nombre.
En primaria competí en RoboMatrix Jalisco. En sexto quedé en tercer lugar y clasifiqué a Nacional; la pandemia lo canceló. En secundaria hice mis primeros mods y jueguitos — un Tron para dos jugadores en Java, entre otros. En la prepa tocaba un proyecto de ingeniería por semestre, y ahí empecé a construir cosas que medían el mundo y respondían: un baño que recircula el agua hasta alcanzar la temperatura que pides; un sistema de aeroponía apilable con riego automático y telemetría; una propuesta de generador eléctrico con CO₂ como combustible, a partir de un paper coreano; una boya autopropulsada con cámara y autocentrado por PID para buscar fugas en las tuberías viejas de la ciudad.
Los últimos dos años de prepa hice un robot con ROS y AgroBot, un brazo que recolecta frambuesas por visión. Aquí soy honesto sobre el alcance: a nivel prepa construí las piezas, no siempre la integración. En AgroBot armé el brazo, probé la cinemática inversa a una posición y entrené el modelo de detección — pero el sistema completo, todo junto, no llegó a integrarse. En el robot de interprepas, el día de la competencia no funcionó: no logré integrar una ruta planificada al abrir SLAM, por inexperiencia y falta de documentación. Tenía la ruta. Tenía el robot moviéndose. No los uní a tiempo. Ayudé a un segundo equipo que preprogramó todo en un EV3 — y ganamos.
Cuento esos tropiezos a propósito. El SLAM que no pude integrar en prepa es exactamente la razón por la que hoy me obsesiona la estimación de estado y el control. Los huecos marcan hacia dónde voy.
Ahora estudio Ingeniería en Robótica en el Tec de Monterrey, Campus Guadalajara. Formo parte del equipo Baja SAE MadRams y trabajo en telemetría y sistemas de potencia de varios equipos de competencia. Me interesa el camino completo del sensor a la decisión — visión en el borde, embebidos, señales — y tengo una manía útil: cuando una herramienta me limita, bajo un nivel y la controlo por debajo. He revertido protocolos, tratado formatos cerrados como lo que son, y hecho que las herramientas hagan lo que necesito, no lo que traen de fábrica.
Sigo en lo mismo que a los siete: construir cosas que perciben, deciden y actúan. Solo que ahora los sensores son mejores.